viernes, 10 de agosto de 2012

EL PENSAMIENTO SUPERFICIAL

El libro “Superficiales” es una reflexión realizada por Nicholas Carr, sobre cómo ha ido cambiando nuestra vida y nuestra mente con la introducción de los ordenadores y de Internet en nuestro diario vivir. Para comenzar a hablar de la introducción de Internet en nuestras vidas, el autor se centra en sus propias experiencias, cuenta su historia, desde que empezó a usar un ordenador hasta este momento en el que él mismo afirma que se encuentra “enganchado” a la red, y como admite más adelante, que esto le ha presentado un problema a la hora de, por ejemplo, leer un gran libro.

Para argumentar su posición, el autor habla sobre las investigaciones de los científicos en lo relacionado con la neuroplasticidad, que es la capacidad del cerebro para variar su estructura. Comienza a hablar sobre este tema remitiéndose a la idea que se había tenido a lo largo de la historia, de que el cerebro humano adulto era una estructura fija, pero más adelante gracias a estudios más complejos realizados por Freud y otros personajes, determinaron que las estructuras que forman las neuronas en el cerebro cambian debido a la experiencia, por lo que ya no en algo fijo como se venía diciendo. Otra manera en la que se argumenta sobre la neuroplasticidad de nuestro cerebro, es la evolución social de la escritura y la lectura y de cómo el cerebro humano se ha ido adaptando a ella. 

Por otro lado, la presencia de Internet en nuestras vidas ha cambiado todo, desde los medios de comunicación, que ahora al pasar la mayoría de sus contenidos a la red se ha convertido también en una manera de interactuar con los lectores. Otro medio que parecía que no estaba siendo muy influenciado por la aparición de Internet había sido el libro, pero con la aparición del libro electrónico esto ha cambiado, ya las grandes compañías se van centrando en esto en vez del libro impreso que está perdiendo poder de mercado. Esto está produciendo que muchos productores adecuen sus escritos y en vez de escribir libros que necesiten de concentración para entenderlo, se dedican a pequeños fragmentos a modo de blog en Internet más fáciles de leer, que en la actualidad son mucho más atractivos para la gente.


Luego Carr nos cuenta como gracias al desarrollo de la tecnología tenemos en una sola herramienta lo que antes teníamos en muchas, desde que Charles Babbage quiso implementar una máquina analítica, de la naturaleza más general. Como medio de comunicación, la web empezó a evolucionar, pudiendo transmitir grandes cantidades de texto, subir archivos o artículos, mandar correos electrónicos, lo que volvió obsoleta la carta personal, también se podían encontrar  fotografías a color, sonidos, vídeos, juegos y hasta películas. Con esto y con la rápida conexión, que nos permite hacer mas cosas, los usos de Internet se han multiplicado, así mismo el tiempo que las personas pasamos en ellos. Adecuamos  nuestros comportamientos a esta lógica, disminuimos nuestra atención en el texto, a lo que contribuyen los hipervínculos, que captan nuestra atención, invitando a pulsarlos, por eso como lo dice el autor, estamos inmersos en un “ecosistema de tecnologías de la interrupción”. 

El libro ha sido el más resistente a la influencia de la red, teniendo grandes ventajas comparativas sobre ella. Y aunque herramientas como Kindle han querido remplazar el libro, estas  han cambiado de manera profunda el modo en que leemos, por eso andamos pasando de un sitio a otro, “picoteando aquí y allá”, fomentando un pensamiento distraído y apresurado, nuestra memoria de trabajo se satura, ya nos es más difícil procesar la información a la memoria a largo plazo. Poder estar aquí y allá ha moldeado nuestra mente, creando una mentalidad de malabarista, efecto contrario a la lectura profunda del libro, que requiere concentración, haciendo pasar por alto todo objeto distractor. Es por esto que Carr plantea que nuestro pensamiento, es un pensamiento superficial. 

Nuestro cerebro se ha modificado, pero cabe hacer una pregunta:  ¿Ha realmente mejorado la inteligencia? Sin duda alguna es una de las grandes premisas de este nuevo mundo, puesto que estudios así lo demuestran con el incremento del Coeficiente Intelectual. Entonces, ¿son buenos estos avances digitales a los que el mundo se ha sumergido? La lógica planteada por James Flynn parecía  garantizarlo,  y es que a medida que el mundo se ha ido desarrollando, a la par ha estado la mente humana. Aun así, diversos estudios, han desmentido este hecho, y por el contrario han negado ese aumento de la inteligencia.


La diferencia radica pues, en la manera de pensar hoy día. No es que seamos más inteligentes que nuestros padres y/o abuelos, es que sencillamente hemos adoptado una nueva forma de pensar, una nueva forma de concebir el mundo. Nos hemos especializado en resolver pruebas concretas, pero hemos progresado poco en nuestro conocimiento personal. Los medios  digitales, haciendo más énfasis en los computadores y el Internet, han tenido mucho que ver con la revolución del pensamiento humano. Empresas como “Google” que dominan gran parte del mercado de navegación, han hecho parte de este proceso, que ha consistido en la ‘perfecta’ sistematización de la información.  

La historia de “Google” es muy particular, desde los inicios con Larry Page, quien basó su proyecto en una analogía muy llamativa: Los vínculos de las páginas web y las citas de los trabajos académicos. Cuantas más citas reciba un trabajo, más prestigio. Así pues, “[…] el valor de cualquier página web, puede medirse por los enlaces que apunten a ella […]” (Carr: 2011:188).  Es así como “Google”, ha conseguido su gran éxito. Quizás muchos nos preguntemos, ¿cuál éxito, si navegamos gratis? Solo piensen en los innumerables vínculos de publicidad que el navegador nos ofrece, y cuánto ganan por cada uno. El interés de la empresa entonces, no es que paguemos por su uso, ya que por algo nos permite la navegación gratuita, sino que “le demos clic a los enlaces de publicidad”.

La gran relevancia de “Google”, no solo es evidenciada en lo dependiente que somos de ella, sino también en grandes iniciativas que la empresa se ha propuesto. Una de ellas, ha sido la digitalización de todos los libros, hecho renegado por muchos pero acogido por otros más. La problemática que surge está basada, en que esta iniciativa por promover la lectura,  puede atentar contra la misma. Ya que al leer de un monitor, si bien no perdemos la fácil decodificación del texto y ganamos en velocidad, perdemos en comprensión. Y no solo eso, la factible monopolización de todo por parte de ellos. ¿Qué pasaría si el acceso a esa base, fuese restringido por ellos? Sin duda alguna, factores a tener en cuenta.

Bien lo planteó Sócrates, que el uso de la escritura y la lectura atentaban contra la memoria humana. Así pues, las nuevas tecnologías atentan nuevamente. Como Don Tapscott dice, para qué memorizar, si con un clic en “Google” tenemos toda la información que queremos. Memorizar es una pérdida de tiempo.

¿Estamos entonces a las puertas de un nuevo mundo? ¿Será la inteligencia artificial la que piense por nosotros? ¿Dejaremos que esto sea así? Todo apunta a este fatídico final. El hecho está impregnado es nosotros. Somos nosotros los que permitimos que todo esto ocurra. Ahora bien, esto no es del todo malo, lo esencial, sería darle un punto de equilibrio.  

viernes, 13 de julio de 2012

ADAPTACIÓN DEL CEREBRO LECTOR


La plasticidad de nuestro cerebro nos permite aprender a leer y después de esto, cambia para siempre, psicológica e intelectualmente. Con la lectura modificamos la organización de éste. En otras palabras, así lo expresa Maryanne Wolf en Cómo aprendemos a leer. “El aprendizaje de la lectura empieza la primera vez que se toma en brazos a un bebé y se le lee un cuento”. Los niños que escuchan y utilizan miles de palabras, cuyos significados ya han comprendido, clasificado y almacenado en su cerebro, tienen  ventaja en el campo de su educación. Los niños que por el contrario no  se les lee un cuento, y que jamás se imaginan dragones o princesas, tienen una gran desventaja, a esto se le llama pobreza léxica, o cuándo el cerebro no es capaz de aprender a leer, se habla de dislexia.

Aprendemos a leer basándonos en las conclusiones y asociaciones generadas a partir de lo que leemos, la lectura permite que las personas vayan más allá de la información que se les proporciona y así crear infinidad de pensamientos.

Ahora, sobre la historia de la aparición de los primeros sistemas de escritura, nos encontramos con la escritura cuneiforme, implementada por los sumerios, de la que luego los Acadios conservaron muchos símbolos, los jeroglíficos egipcios y una escritura pro alfabética; tenemos más tarde la invención del alfabeto griego. En términos generales, el alfabeto tiene tres grandes contribuciones, una es la economía de caracteres, lo que permite una escritura eficaz y lectura fluida; la segunda contribución es la ampliación de límites para pensar y escribir, “estimulo el pensamiento novedoso” y por último incremento la conciencia del habla. El desarrollo del lenguaje escrito se debe a su vez al desarrollo de elementos de la lengua hablada, cómo lo son  el fonológico, semántico, sintáctico, morfológico y pragmático. 

Por otro lado, el desarrollo de la lectura, según Wolf, se debe a un proceso de evolución, con cinco fases o mejor, cinco tipos de lectores. El primero es el pre lector incipiente, es éste quien sentado en el regazo de sus padres, escucha y aprende sonidos, palabras, conceptos, es una etapa de percepción, segundo, el lector novel, su principal descubrimiento es el concepto de que las letras corresponden con sonidos del lenguaje; luego, vienen los lectores descifradores, quienes empiezan a entender los que leen; ahora el lector de comprensión fluida “acumula conocimiento y está preparado para aprender de cualquier fuente” y por último el lector experto, que es la fusión de los procesos cognitivo, lingüístico y afectivo. 

Es importante mencionar ahora las críticas y objeciones que Sócrates tenía sobre la escritura y la lectura, pues cómo bien dice Wolf, éstas atañen a muchos problemas de este principio de siglo. La primera objeción de Sócrates fue sobre la rigidez del lenguaje escrito, pues para él, éste tenía un discurso muerto y era totalmente contrario a su método de enseñanza por medio del diálogo, al que se le llamo “la mayéutica”. La segunda objeción fue la  destrucción de la memoria, pues dejamos de “alimentarla”  por así decirlo y entonces todo queda plasmado en un papel, lo que no contribuye a la verdadera enseñanza. Por último, la tercera objeción fue la pérdida de control sobre el lenguaje, pues no se sabe quien pueda leer lo que se escriba y de qué manera lo va a interpretar. 

Si bien la lectura y escritura han constituido un gran avance para nuestro cerebro y nuestras capacidades mentales, es importante tener en cuenta cosas como las objeciones de Sócrates y ser conscientes hasta que punto estamos utilizando de forma adecuada estos sistemas, y más ahora con las redes sociales y chats, que precisamente, se prestan para una mala interpretación de las palabras y textos;  y algo preocupante es que ahora los niños crecen en este ambiente, rodeados y saturados cada vez más de éstos medios, que pueden ser un arma de doble filo si no son correctamente utilizados. 

domingo, 6 de mayo de 2012

APRENDER A ESCRIBIR: UN PROCESO DE MOTIVACIÓN Y DISPOSICIÓN

En Describir el escribir, Daniel Cassany busca transmitir varias teorías acerca de como producir textos escritos. Señala las diferencias entre el código oral y el código escrito, con varios elementos de este último. Para adquirirlo, es necesario leer y comprender textos escritos por otras personas, teniendo en cuenta no tanto la forma como el contenido.

En la primera parte del texto, el código escrito es presentado por Cassany como “un sistema de signos que sirve para transcribir el código oral”, pero se muestra como un código independiente,  que necesita adecuación, coherencia, cohesión y corrección gramatical, para una correcta construcción de textos escritos. Es necesario reconocer, la autonomía de ambos códigos (oral y escrito) sin darle mayor o menor importancia a uno, las diferencias textuales y  contextuales y así mismo su correspondencia.

Si bien, ambos códigos son autónomos, también son un complemento a la hora de su ejecución. Gregory y Carrol presentan un esquema donde nos muestran algunas funciones del código escrito relacionadas con el código oral: Escrito para ser dicho como si no fuera escrito, escrito para ser dicho, escrito no necesariamente para der dicho: dicho para ser leído como si fuera escrito, dicho para ser leído. Como argumenta Cassany: “cada uno de estos subcanales requiere la utilización de recursos lingüísticos y estrategias comunicativas propias”.

Luego de conocer los anteriores elementos, pasemos a ¿cómo se adquiere el código escrito? Necesitamos “una actividad que implique la entrada de información”, esto es por medio de la lectura, pero solo cuando la disfrutamos, cuando se hace por placer y no por “obligación”, cuando la lectura es de nuestro agrado y podemos extraer de ella elementos que serán claves para construir un texto. Esto, combinado con prácticas constantes de escritura, nos ayudara a adquirir el código escrito.

Pero ahora, ¿cómo nos convertimos en escritores? La respuesta es fácil, “leer como un escritor” así lo dijo Frank Smith en su artículo. Necesitamos una serie de conocimientos previos, y estos sólo los encontramos en los textos escritos por otros. “La lectura se muestra como la única forma viable de aprendizaje”  allí encontraremos los elementos básicos (la gramática, adecuación, coherencia, cohesión) y aprenderemos a utilizarlos, solo si leemos como emisores y no simplemente como receptores, pero este aprendizaje se hará de forma inconsciente, debido a la complejidad de la escritura. Es un aprendizaje espontáneo y sin esfuerzo, así lo dice Smith. Frente a esto, en mi experiencia personal, la lectura me ha permitido adquirir ciertas habilidades, conocer la ortografía de muchas palabras y aplicarlas en textos escritos, por eso recalco su importancia.

En últimas, este proceso requiere de disposición, motivación y tiempo. Existen algunos elementos o reglas que es importante aprenderlas conscientemente, para utilizarlas en momentos de “lagunas mentales” pero generalmente se hará de forma inconsciente, utilizando la lectura y prácticas de escritura constantemente, como mecanismos o herramientas de aprendizaje.